viernes, 14 de junio de 2013
Cierre
de Chocolates Hueso de Ateca
La multinacional estadounidense Mondelez International (antes Kraft Foods) ha decidido deshacerse de esta fábrica y despedir a sus 107 trabajadores[1]
Lo
más importante de una empresa son las personas que la componen o mejor dicho,
debería serlo. Cualquier cosa que se pueda argumentar en contra es una maligna
falacia de los adoradores del Becerro de Oro. No sé de las vicisitudes y
avatares que desde su venta habrá sufrido la empresa Chocolates Hueso de dulces
recuerdos y las ayudas públicas que habrá tenido, si las ha tenido; y, si las
ha tenido, si fueron hechas bajo la coacción de la nueva propiedad o nuevas
propiedades sucesivas que esgrimían como rehenes a los trabajadores. No sé cual
será el caso de Chocolates Hueso, pues; pero vamos viendo, año tras año, lustro
tras lustro, como viejas marcas emblemáticas de la alimentación, del textil, etc.
con un prestigio ganado a pulso por sus empresas creadoras, van convirtiéndose
en meras etiquetas de productos fabricados lejos, por trabajadores de otros
sitios con sus derechos ignorados, incluso, por ellos mismos que solo piensan
en sobrevivir.
Vamos
viendo como, año tras año, nuestros derechos laborales van empequeñeciéndose
cual si en manos de jíbaros estuviesen y quizás ya, seguro, estén llegando a la
dimensión de los de esos otros sitios. La necesidad quiso creer que a poco que
nos esforzásemos y cediésemos, conseguiríamos hacer una buena contraoferta para
que no se cerrase la factoría de Ateca. En realidad vemos que no se trata de
eso (eso, eso, Chocolates Hueso), de que lo más importante de una empresa sean
las personas; que hay algo, un ente superior y absoluto mucho más importante (que
ya intuíamos sin terminar de creerlo), incluso, por encima del beneficio de la
plusvalía escamoteada a los trabajadores y a sus derechos. Con lo que no
contábamos es que el beneficio mayor se obtiene robando directamente, bajo los subterfugios
de la legalidad que parece sólo estar para favorecer y dar coartada al expolio,
verbigracia, la conversión de una empresa en mero producto financiero, devaluable, arrugable, liquidable al
margen del fin último de la misma: compatibilizar el lucro con el servicio a
las personas.
Nos
dicen que vendían la fábrica, no así las marcas. Ahora los Huesitos los fabricarán
otros obreros a los que tal vez dé un respiro temporal esta decisión de los
propietarios, anónimos, con el antifaz que les tapa la cara dura y el alma
encallecida. Como decía, vamos viendo, año tras año, lustro tras lustro, como
viejas marcas emblemáticas de la alimentación, del textil, etc. con un
prestigio ganado a pulso por sus empresas creadoras, van convirtiéndose en
meras etiquetas de productos fabricados lejos, por trabajadores de otros sitios
con sus derechos ignorados, incluso por ellos mismos, que solo piensan en
sobrevivir. El Amo ha dejado de tener rostro, se ha impersonalizado. Chocolates Hueso de dulces recuerdos se ha
desprendido de su fábrica, de su gente, que algunos en nuestra ignara inocencia
creímos que eran lo más importante de la empresa.
En
cuanto a los Amos de aquí, los de esta tierra, los vende patrias, los PPJOES,
siguen como el perro el hortelano aquel de la jota:
Son los amos de mi tierra
Como el perro el hortelano
Ni se atreven a salvarla
Ni nos dejan defenderla.
¡A
la mierda!
Manuel Marteles
[1] http://abcdigital.disqus.com/espana_pierde_sus_historicos_huesitos_se_haran_en_polonia_abces/latest.rss
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