viernes, 14 de junio de 2013

Educación para la Ciudadanía o el Ripada; estado o planes de pensiones.
           
            Nuevamente nos llegan los expertos con la cantinela de los planes de pensiones, amenazándonos con lo que puede y no puede hacer el Estado. Nuevamente a las zorras se les pone a cuidar el corral pidiéndoles asesoramiento de cómo protegerlo contra su afán raposo. El Estado, que somos todos, no debería de servir al interés de los poderosos, es más, tendría que prever los intentos de saqueo de esa especie predadora insaciable. Los gobiernos en España, los últimos mucho más, han estado y están a todo, menos al servicio de la patria que llena sus bocazas mentirosas; a todo, menos a la defensa del Estado que somos todos.
            Para la carcunda en este país, de siempre, nombrar la educación ciudadana, ha sido mentar La Bicha. No es de extrañar pues, que el nombre de aquella asignatura haya concitado tantos odios. Hay que ser poco observador para no darse cuenta que lo que se pretende desde esa clase opulenta, corruptora y corrupta, y sus esbirros, es que la ciudadanía no tenga educación, no tenga conciencia de si misma, de sus derechos y obligaciones. Uno de sus argumentos esgrimidos contra esta educación fue que, en realidad, era un adoctrinamiento enfrentado a valores morales incontestables; lapsus evidente de los que defienden a ultranza la doctrina y adoctrinamiento del Ripalda o su versión actual, lleno de enseñanzas, por cierto, que invitan a pensar libremente y sin dogmatismos.
            Pues bien. Por burdo que sea lo que están haciendo, los desinformadores profesionales tienen gran audiencia entre una ciudadanía dispuesta a oír los cantos de sirena que le comen la oreja, que le hablan al deseo. Y aquí están de nuevo contándonos su dogma del ultraliberalismo que preconiza la desaparición del Estado, en pro de la una especie de ley natural que regula los mercados, expresión máxima de la Nueva Humanidad Libre. Con perdón de los libertarios, un Anarcocapitalismo; con perdón de los creyentes, la Teología del Becerro de Oro (lo de perdón es retórico como vuestras sutiles mentes habrán colegido).
            Bueno, chicos, hay que hacerse un plan de pensiones para el futuro. Nuestros ahorros estarán a buen recaudo. ¿O no?

Manuel Marteles

Cierre de Chocolates Hueso de Ateca

La multinacional estadounidense Mondelez International (antes Kraft Foods) ha decidido deshacerse de esta fábrica y despedir a sus 107 trabajadores[1]

            Lo más importante de una empresa son las personas que la componen o mejor dicho, debería serlo. Cualquier cosa que se pueda argumentar en contra es una maligna falacia de los adoradores del Becerro de Oro. No sé de las vicisitudes y avatares que desde su venta habrá sufrido la empresa Chocolates Hueso de dulces recuerdos y las ayudas públicas que habrá tenido, si las ha tenido; y, si las ha tenido, si fueron hechas bajo la coacción de la nueva propiedad o nuevas propiedades sucesivas que esgrimían como rehenes a los trabajadores. No sé cual será el caso de Chocolates Hueso, pues; pero vamos viendo, año tras año, lustro tras lustro, como viejas marcas emblemáticas de la alimentación, del textil, etc. con un prestigio ganado a pulso por sus empresas creadoras, van convirtiéndose en meras etiquetas de productos fabricados lejos, por trabajadores de otros sitios con sus derechos ignorados, incluso, por ellos mismos que solo piensan en sobrevivir.
            Vamos viendo como, año tras año, nuestros derechos laborales van empequeñeciéndose cual si en manos de jíbaros estuviesen y quizás ya, seguro, estén llegando a la dimensión de los de esos otros sitios. La necesidad quiso creer que a poco que nos esforzásemos y cediésemos, conseguiríamos hacer una buena contraoferta para que no se cerrase la factoría de Ateca. En realidad vemos que no se trata de eso (eso, eso, Chocolates Hueso), de que lo más importante de una empresa sean las personas; que hay algo, un ente superior y absoluto mucho más importante (que ya intuíamos sin terminar de creerlo), incluso, por encima del beneficio de la plusvalía escamoteada a los trabajadores y a sus derechos. Con lo que no contábamos es que el beneficio mayor se obtiene robando directamente, bajo los subterfugios de la legalidad que parece sólo estar para favorecer y dar coartada al expolio, verbigracia, la conversión de una empresa en mero producto financiero, devaluable, arrugable, liquidable al margen del fin último de la misma: compatibilizar el lucro con el servicio a las personas.
            Nos dicen que vendían la fábrica, no así las marcas. Ahora los Huesitos los fabricarán otros obreros a los que tal vez dé un respiro temporal esta decisión de los propietarios, anónimos, con el antifaz que les tapa la cara dura y el alma encallecida. Como decía, vamos viendo, año tras año, lustro tras lustro, como viejas marcas emblemáticas de la alimentación, del textil, etc. con un prestigio ganado a pulso por sus empresas creadoras, van convirtiéndose en meras etiquetas de productos fabricados lejos, por trabajadores de otros sitios con sus derechos ignorados, incluso por ellos mismos, que solo piensan en sobrevivir. El Amo ha dejado de tener rostro, se ha impersonalizado. Chocolates Hueso de dulces recuerdos se ha desprendido de su fábrica, de su gente, que algunos en nuestra ignara inocencia creímos que eran lo más importante de la empresa.
            En cuanto a los Amos de aquí, los de esta tierra, los vende patrias, los PPJOES, siguen como el perro el hortelano aquel de la jota:
Son los amos de mi tierra
Como el perro el hortelano  
Ni se atreven a salvarla
Ni nos dejan defenderla.
            ¡A la mierda!
           


Manuel Marteles


[1] http://abcdigital.disqus.com/espana_pierde_sus_historicos_huesitos_se_haran_en_polonia_abces/latest.rss