viernes, 3 de enero de 2014

Pesadilla con Rajoy la noche vieja del 2013 al 2014

La otra noche, ya de regreso en casa tras el consabido cotillón (nos habían dado dos veces las uvas), quedé atrapado en una especie de duermevela y se me apareció Rajoy con esa cara de enfado-sorpresa con la que le sacan últimamente algunos medios no adeptos. El caso es que el sueño, la pesadilla, consistía en que no me podía dormir rodeado de caretos de Mariano a diestro y siniestro. Hice lo que pude recurriendo a las técnicas de relajación rescatadas de mis antiguos pinitos en viajes astrales con Lobsan Rampa, pero no había manera de dormirse ni sacar mi alma de este cuerpo pecador. En realidad, como digo, estaba durmiendo y soñando agitadamente hasta tal punto que Rosamary (-me dijo) intentó despertarme varias veces al oírme discutir y gritar ¡socorro! Al final, al parecer más sereno, intenté dialogar con el espectro en mi extraña duermevela. A la mañana siguiente, el día uno, me encontraba resacoso, cosa rara en mí porque hace casi treinta años que no pruebo el alcohol, y con la mente muy turbia. Miré la mesilla por ver la hora y cuál no sería mi asombro al ver al lado de la lámpara una botella medio vacía de Sidra-Champán El Gaitero y el consabido vaso sidrero que compré en Asturias hace tiempo. En realidad no me extrañó tanto (pero, cómo me gusta decir “cuál no sería mi asombro”) y en mi fuero interno tuve una especie de revelación (aunque estaría bien utilizada, no digo epifanía); cogí lápiz y papel siguiendo las recomendaciones de mi primo Xabier, paraguayo y psicoanalista, y apunté como un autómata el sueño de la Noche vieja del 2013 al 2014. No consigo averiguar si este monólogo fue en estado de vigilia bajo los efectos de la bebida, a la vista de las pruebas, o que, sonámbulo, viviendo la brutal pesadilla me tuve que echar nuevamente a la bebida, tras largos años de abstinencia, para olvidar. De todas las maneras, renuevo mis votos: llevo casi setenta y dos horas sin beber. Transcribo pues mi onírico y desconcertante soliloquio ante todo, por intentar explicarme cómo yo, persona morigerada al extremo, puedo hablar con tanto desparpajo a una autoridad aunque sea en sueños, de manera tan panfletaria y con tan poco sentido común. 
              “Don Rajoy:
            Antes que nada permítame que le desee un feliz 2014 en tanto que lo imagino pidiéndole al Altísimo que pase de Ud. este cáliz y que, esta vez, sea oída su súplica. Yo de no medir un metro sesenta mal medido, se lo concedería por ser su voluntad que en este caso coincide con la mía. Así que por mí ya lo sabe: puede cerrar el garito e irse con la poca dignidad que le queda. Sí no es así, retiro mis parabienes de año nuevo y a ver como no se atraganta con algún marisco de Galicia, que los hay honrados como en todas partes. “Faltaría más; como no podría ser de otra manera”.  Ya ve, de Ud., no se ofenda, que no me gusta casi nada, me gustan sus coletillas, las de sus discursos. ¡Son tan monas!  
            Por el registro “diferido” de la sede del PP que ha ordenado el juez Ruz, según las explicaciones en el lenguaje galimatías que emplean los dirigentes de su partido y usted mismo, barrunto que debe de ser verdad lo que sospechamos todos: que hay corrupción hasta las trancas y que por mucha cara de cabreada perplejidad que ponga cuando se le pregunta por el asunto, Sr. Presidente, ya nadie le cree. Otra cosa es que haya quien lo comprenda y aplauda en su fuero interno puesto que él, de estar en su situación, haría lo mismo: mentir y callar que esto mucho no puede durar. A esto le han llamado sus incondicionales tiralevitas el sabio manejo del tempo político. Burla burlando van dos por delante, años de legislatura, y estamos ahítos de tanto diferimiento gubernamental; de tanta recuperación económica en diferido y tanta solución al paro en superdiferido.
            Lo grave es que no sé si podremos aguantar dos años más, que añadidos a los dos últimos de la pasada legislatura de don Joseluís, en lo tocante a la necia política de dar el pan de los hijos a los perros (parafraseando a aquel hijo que -quizás por serlo del hombre- fuera traicionado por su propio padre celestial al aceptarlo como chivo expiatorio de los pecados de un pueblo que no tenía ningún interés en dejar de pecar); sí, digo de los perros, que no se merecen otro adjetivo; años añadidos, digo también, pueden dejarnos en la más absoluta indigencia moral y material. Recuerde si no, en la pasada legislatura la reforma del artículo 135 de la Constitución al dictado y con su anuencia, o en ésta, la claudicación ante la Troyca pidiendo el rescate bancario (que no es un recate como todos los demás, es en “diferido”) que nos pone el dogal al cuello a todos los que no decidamos suicidarnos, autodefenestrándonos, como vine siendo habitual a lo largo de esta legislatura en personas que enferman porque España les hiela el corazón viendo el comportamiento de los padres de la patria. Y no digo dos españas como el poeta, ya que españa no hay más que una, Don Mariano, tal y como sentenció el enano malvado, y como se encargó de sancionar el actual jefe del estado a través del llamado consenso constitucional: ¡cómo te pases de la raya te doy un tejerazo! (Ud., más sutil, da tijeretazos). La otra españa, se fundió en el mal llamado consenso, mejor consenso lotófago, con el que, a cambio de renunciar a una, ya de por sí, flaca memoria tras años de represión, nos dejaron soñar un mundo mejor; olvidando también que la democracia se conquista, como a tu pareja, día a día y no solo votando cada cuatro años. No quiero abrumarle Don Mariano con la anterior figura retórica ni abrumarme imaginando a Vuesa Merced…
            Y es que mentarles a Uds. la memoria es como mentarles la bicha. Ponerlos simplemente delante de lo que dijeron ayer o hace un mes, les saca de quicio: no se puede mentir tanto y de tantas cosas sin que al final no te enronen tus mentiras. Sus promesas están hechas sin ánimo de ser cumplidas pues nos creen tontos o narcotizados, que es peor; porque no se puede ser tan tonto como para renovar la confianza en ustedes día tras día, legislatura tras legislatura: hay que estar narcotizado.
            No sé si es consciente, Don Mariano, de a quien sirve y a quien debería servir; sí, no me ponga esa carica de cabreada perplejidad que le sale tan mal; lo suyo es puro teatro del malo, pues carece del necesario verismo. Fíjese, verismo, apariencia real. Miente descaradamente llamando a las cosas por otro nombre… Despido diferido, revalorización de las pensiones sin tener como referencia el IPC, sanidad pública sostenible, mejora de la educación pública… Cuando en realidad (según se dice por ahí cada vez más) lo que se esconde detrás de todo esto es corrupción; que ni las pensiones ni los sueldos suben; que el dinero de la educación pública se va a la concertada; que la sanidad se está vendiendo a precio de saldo a los amigos convirtiéndose en otro desastre nacional; que lo que ha bajado no es el paro sino las personas apuntadas al desempleo por mecanismos prolijos de explicar y fáciles de adivinar; que en las contabilidades de bancos o entidades financieras siguen figurando activos inflados (el precio de sus pisos construidos o por construir, de sus terrenos a medio o sin edificar, etc.) que si se contabilizasen al justiprecio del mercado real correrían los impositores a sacar su dinero; que la banca saneadísima, al parecer no tiene el dinero que se le ha confiado y si lo tiene, ¿porqué tenemos que financiarla todos los europeos, mucho más españoles, portugueses y griegos por supuesto, con unos intereses leoninos por un dinero que nos presta (al estado) por ejemplo, al 5% siendo que previamente se lo hemos prestado todos los europeos (el BCE) al 0.5 %?; que por mucho que adelgace la prima de riesgo esa, el mal está hecho y varias generaciones de españoles van a pagar lo que Uds. no han sabido ni querido defender.
            La crisis, Marianete (perdón es que ya estoy un poco beodo, es mi segunda copa de Sidra-Champán El Gaitero esta noche y ya le hablo de tú a todo el mundo), es vuestra excusa pero con ella se ocultan muchas verdades sangrantes que los ciudadanos de este país olvidan escándalo tras escándalo, desahucio tras desahucio, suicidio tras suicidio, como se olvidaron de todos los asesinatos e innumerables atropellos que la gente de tu calaña perpetró junto al enano malvado aquel durante los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado. Que no lo hizo solo, ¡eh! Me gustaría, Marianejo, que cuando mueras, cuando te llegue la hora (por una de esas burlas del destino), sea tu mentor, también en el infierno, ese Don José María del demonio y que te siga dando verdascazos ad aeternum. Es lo mínimo. No obstante, me temo, tendrás suerte y el eterno castigo te lo ahorrarás. Como me temo también que en 2014 las mentiras de tu gobierno y tu partido seguirán siendo en diferido, es decir, previamente grabadas y enlatadas para su conservación y uso según convenga. No hay más, así es la rosa, perdón, la gaviota.
            Lo que si deseo para este año 2014 con toda mi alma es que, de una vez por todas, esta inmensa mayoría silenciosa que por callar otorga y todos los demás, impenitentes lotófagos, recomponiendo las memorias diferentes y diversas, unamos nuestras manos, dirigiéndonos con firmeza hacia las naves que nos conduzcan definitivamente a la olvidada Ítaca.
¡Salud y república!

P.E.:
Por favor, felicite el año nuevo de mi parte a don Joseluís, le será a Ud. más fácil coincidir con él. 
   ¡Vete a la mierda, Mariano!” 

Realmente, preocupado me quedo con el pernicioso efecto que produce el alcohol en mí. No lo recordaba. Las imágenes terroríficas (debe de ser una especie de delirium tremens) y las panfletarias palabras (espero que impronunciadas) que brotaron de mi mente ante el ataque espectral, me reafirman en la voluntad de no volver a beber y hacer ese curso de Yoga Chákrico, promoción especial para colegiados. Debo de tener los siete chakras hechos un asco; formando una columna salomónica, vamos; sobre todo, el de la coronilla. Que el buen rollo, el amor y la paz os deslicen por el tobogán del orgasmo infinito. Amén. 

martes, 24 de septiembre de 2013

¡Larga vida al Rey!


Juan Carlos Primero (¡Larga vida al Rey!)
Dicen que lo operan pronto en la privada,
que si tiene cáncer o pata quebrada.
No sabe la gente, no sabe su grey.
Su regia cadera, titanio de ley,
dicen que le cambian a otra bien untada
con mejunjes varios, con varias pomadas.
Juan Carlos Primero (¡Larga vida al Rey!)
Su pueblo lo aclama cuando invicto llega
de tierras lejanas, de sus correrías.
Todos lo bendicen, lo veneran y aman;
lo miman, lo adoran y no le ven pega;
y están orgullosos de sus cacerías,
sus lances de alcoba... Gustosos lo encaman.
Dice el pueblo buey:
“¡Bravo personaje!
¡Y hermoso su traje!
¡Larga vida al Rey!”



domingo, 15 de septiembre de 2013

Elección de la sede de los JJOO 2020.

            Por qué será que no me entristece en absoluto la eliminación de Madrid. Es más, la he recibido con alivio. No seguí la noticia adrede, pues me niego a que determinados eventos deportivos sean de mi incumbencia. La política (mal llamada política: es el poder) en este país, siempre ha utilizado el deporte espectáculo como el circo y el pan los romanos, para mantener distraída a la plebe, ajena a los asuntos que considera, no son de su incumbencia; es decir, la política (de polis), esta vez bien llamada. He dicho a propósito determinados eventos deportivos (por eventos y por deportivos) porque esa expresión encierra gran parte de la miseria humana de la inmensa mayoría de los políticos sistémicos de este país. Los grandes eventos como ocasión para llenar los bolsillos de gente lista y adepta, que devuelve el favor con creces, son una imagen deplorable por lo ofensiva para la inteligencia del censado y por lo gravosa a la economía de la patria que llena las bocazas de todos esos sinvergüenzas, reos de alta traición, cómplices del terrorismo financiero.
            Es por eso por lo que no me entristece la noticia de la frustración de Madrid. Los tejemanejes que hay alrededor de los deportes espectáculo desvirtúan cualquier aspecto positivo, que los hay, de estos esparcimientos colectivos. La cantidad de buitres y otras especies carroñeras alrededor de todo esto merecerían un estudio exhaustivo por parte de la hacienda pública y la Fiscalía Anticorrupción con el incondicional apoyo de todos los poderes del Estado. No sé por qué barrunto que los resultados de una investigación a fondo serían sorprendentemente provechosos para las arcas del estado y la moralidad pública.
            Los recovecos que el dinero ganado fácilmente, sin esfuerzo, producto de la especulación, la droga, la corrupción y otras lindezas que soy incapaz de imaginar; los recovecos, digo, donde se esconde son de lo más variado. Los paraísos fiscales está claro que están ahí, aunque solo asoman a la palestra de vez en cuando y como del iceberg, visualizamos lo de arriba. El deporte espectáculo no es ajeno, es evidente, a las cuentas poco claras y al manejo de fondos públicos sin ningún tipo de control y transparencia. Las lindezas que se han oído y se han hecho decir a los voceros y mangarrianes del poder sobre los miembros del COI son ilustrativas de una realidad corrupta de la que solo se habla por terceros y cuando no se ha sido favorecido lindamente.
            Por otra parte el patrioterismo palurdo exhibido estos días por la plebe del Frente de Juventudes y sus mayores, me provoca desazón hasta la nausea; sí, ver por quien somos representados y lo peor, quien rige nuestros destinos. En un ataque de indignación llegué a decirme: ¡que se joda la Botella! Tonto de mí. Los jodidos somos la inmensa mayoría de españoles que la soportamos a ella llenando sus arcas y las de sus amos. 

viernes, 14 de junio de 2013

Educación para la Ciudadanía o el Ripada; estado o planes de pensiones.
           
            Nuevamente nos llegan los expertos con la cantinela de los planes de pensiones, amenazándonos con lo que puede y no puede hacer el Estado. Nuevamente a las zorras se les pone a cuidar el corral pidiéndoles asesoramiento de cómo protegerlo contra su afán raposo. El Estado, que somos todos, no debería de servir al interés de los poderosos, es más, tendría que prever los intentos de saqueo de esa especie predadora insaciable. Los gobiernos en España, los últimos mucho más, han estado y están a todo, menos al servicio de la patria que llena sus bocazas mentirosas; a todo, menos a la defensa del Estado que somos todos.
            Para la carcunda en este país, de siempre, nombrar la educación ciudadana, ha sido mentar La Bicha. No es de extrañar pues, que el nombre de aquella asignatura haya concitado tantos odios. Hay que ser poco observador para no darse cuenta que lo que se pretende desde esa clase opulenta, corruptora y corrupta, y sus esbirros, es que la ciudadanía no tenga educación, no tenga conciencia de si misma, de sus derechos y obligaciones. Uno de sus argumentos esgrimidos contra esta educación fue que, en realidad, era un adoctrinamiento enfrentado a valores morales incontestables; lapsus evidente de los que defienden a ultranza la doctrina y adoctrinamiento del Ripalda o su versión actual, lleno de enseñanzas, por cierto, que invitan a pensar libremente y sin dogmatismos.
            Pues bien. Por burdo que sea lo que están haciendo, los desinformadores profesionales tienen gran audiencia entre una ciudadanía dispuesta a oír los cantos de sirena que le comen la oreja, que le hablan al deseo. Y aquí están de nuevo contándonos su dogma del ultraliberalismo que preconiza la desaparición del Estado, en pro de la una especie de ley natural que regula los mercados, expresión máxima de la Nueva Humanidad Libre. Con perdón de los libertarios, un Anarcocapitalismo; con perdón de los creyentes, la Teología del Becerro de Oro (lo de perdón es retórico como vuestras sutiles mentes habrán colegido).
            Bueno, chicos, hay que hacerse un plan de pensiones para el futuro. Nuestros ahorros estarán a buen recaudo. ¿O no?

Manuel Marteles

Cierre de Chocolates Hueso de Ateca

La multinacional estadounidense Mondelez International (antes Kraft Foods) ha decidido deshacerse de esta fábrica y despedir a sus 107 trabajadores[1]

            Lo más importante de una empresa son las personas que la componen o mejor dicho, debería serlo. Cualquier cosa que se pueda argumentar en contra es una maligna falacia de los adoradores del Becerro de Oro. No sé de las vicisitudes y avatares que desde su venta habrá sufrido la empresa Chocolates Hueso de dulces recuerdos y las ayudas públicas que habrá tenido, si las ha tenido; y, si las ha tenido, si fueron hechas bajo la coacción de la nueva propiedad o nuevas propiedades sucesivas que esgrimían como rehenes a los trabajadores. No sé cual será el caso de Chocolates Hueso, pues; pero vamos viendo, año tras año, lustro tras lustro, como viejas marcas emblemáticas de la alimentación, del textil, etc. con un prestigio ganado a pulso por sus empresas creadoras, van convirtiéndose en meras etiquetas de productos fabricados lejos, por trabajadores de otros sitios con sus derechos ignorados, incluso, por ellos mismos que solo piensan en sobrevivir.
            Vamos viendo como, año tras año, nuestros derechos laborales van empequeñeciéndose cual si en manos de jíbaros estuviesen y quizás ya, seguro, estén llegando a la dimensión de los de esos otros sitios. La necesidad quiso creer que a poco que nos esforzásemos y cediésemos, conseguiríamos hacer una buena contraoferta para que no se cerrase la factoría de Ateca. En realidad vemos que no se trata de eso (eso, eso, Chocolates Hueso), de que lo más importante de una empresa sean las personas; que hay algo, un ente superior y absoluto mucho más importante (que ya intuíamos sin terminar de creerlo), incluso, por encima del beneficio de la plusvalía escamoteada a los trabajadores y a sus derechos. Con lo que no contábamos es que el beneficio mayor se obtiene robando directamente, bajo los subterfugios de la legalidad que parece sólo estar para favorecer y dar coartada al expolio, verbigracia, la conversión de una empresa en mero producto financiero, devaluable, arrugable, liquidable al margen del fin último de la misma: compatibilizar el lucro con el servicio a las personas.
            Nos dicen que vendían la fábrica, no así las marcas. Ahora los Huesitos los fabricarán otros obreros a los que tal vez dé un respiro temporal esta decisión de los propietarios, anónimos, con el antifaz que les tapa la cara dura y el alma encallecida. Como decía, vamos viendo, año tras año, lustro tras lustro, como viejas marcas emblemáticas de la alimentación, del textil, etc. con un prestigio ganado a pulso por sus empresas creadoras, van convirtiéndose en meras etiquetas de productos fabricados lejos, por trabajadores de otros sitios con sus derechos ignorados, incluso por ellos mismos, que solo piensan en sobrevivir. El Amo ha dejado de tener rostro, se ha impersonalizado. Chocolates Hueso de dulces recuerdos se ha desprendido de su fábrica, de su gente, que algunos en nuestra ignara inocencia creímos que eran lo más importante de la empresa.
            En cuanto a los Amos de aquí, los de esta tierra, los vende patrias, los PPJOES, siguen como el perro el hortelano aquel de la jota:
Son los amos de mi tierra
Como el perro el hortelano  
Ni se atreven a salvarla
Ni nos dejan defenderla.
            ¡A la mierda!
           


Manuel Marteles


[1] http://abcdigital.disqus.com/espana_pierde_sus_historicos_huesitos_se_haran_en_polonia_abces/latest.rss

sábado, 13 de abril de 2013


14 de abril

            La infanta Cristina, no sé si triste, sí, cariacontecida, pasea sus imputaciones aplazadas y su presunción de inocencia, también aplazada; que sólo se presume la inocencia de los imputados y procesados, ya que sería ocioso ponerse la venda antes de herirse o dar excusas sin ser pedidas, que, según el latinajo tan querido por algún jurista diletante que vaya de culterano, inculpan a quien las da. A mí tanto me da, Balú, si en un vaso, olvidada, se le desmaya la flor de su amor por el paladín balonmánico que huye a Qatar. Ya sé; estarás pensando que, como soy republicano, todo vale para la causa y que el destino de estas familias (ducal y real) me la trae al pairo. Pues no. Tampoco, esa memez de la Marca España que suena a remedo de aquella Hispánica de los tiempos de Carlomagno (es decir, viejuna, casposa y cutre) me la trae.  Lo mío con este asunto, como les pasa a muchos republicanos de bien, es un ataque de vergüenza propia y ajena.
            Al señor Juan Carlos llevamos aguantándole la campechanería, ya, muchos años, así como su estar por encima de la ley y lo que es todavía peor, su precaria apreciación de la realidad que lo deja en pelota constantemente. Recuerda, Balú, el cuento del vestido de aquel rey que solo era invisible para los tontos y que, como nadie quería parecerlo, todos negaban la evidencia; el rey de aquel cuento estaba en porretas, tan a gusto, ocultando su idiotez “¡Por dios que nadie note que no lo veo!” Y no quiero decir con esto que el jefe del estado sea tonto hasta tal punto, aunque sí pienso que él cree que los ciudadanos lo somos y en cierto modo tiene razón. Estoy casi seguro, que, ni en sus más optimistas ensoñaciones, el ciudadano Borbón hubiera podido pensar que las cosas le saldrían tan bien. Le salió bien suceder al genocida Franco (que no lo tenía tan seguro); ser refrendado con la Constitución aprobada por mayoría; y, finalmente, la legitimación dinástica por parte de su sacrificado padre, Don Juan. Pero no sólo le salió bien a nuestro jefe del estado (y rey vuestro, diría a los cortesanos pelotilleros) lo antedicho, al parecer compartía con su antecesor la baraka y el 23F ganó por la mano a tirios y troyanos deviniendo en adalid indiscutible de la democracia. Al menos esa es la lectura que se hizo del asunto, no osando, entretanto, nadie, o casi nadie, decir que el rey estaba en bolas.
            Y es que la transición fue un gran consenso. Todo el mundo quería pasar página y se pasó. Se cambiaron muchas cosas para que, en realidad, no cambiara nada. La Fiera se mostró aletargada dejando al mando a sus capataces para que velasen por sus intereses. Y llegó la OTAN, el pelotazo, la Europa de los mercaderes, el Euro, la liberalización del suelo, la especulación inmobiliaria, los recortes de los derechos laborales por parte de los diferentes gobiernos y la conversión, en el imaginario colectivo, de la masa asalariada, el proletariado, en clase media: esa especie de limbo consumista que cuando decae o decrece pone en evidencia la falsedad en la que está apoyado el sistema de la Fiera (del Capital, con perdón) que está completamente en cueros como aquel rey.  
            Que las infantas estén tristes, lo entiendo, como que lo esté el rey, la reina, los príncipes y demás allegados a la casa real, ya que se les ajó el maravilloso traje que los envolvía en la irrealidad de esta realeza democrática, consensuada, y que parece no ser absolutamente necesaria para el sistema de la Fiera, o en cualquier caso a ésta le da igual. También parece haber abandonado finalmente la baraka a Don Juan Carlos resultando que la probable caída de la monarquía democrática esta, una vez más, lo sería por sus propios deméritos y no por que el pueblo desenmascare la falacia, en buena lógica, del argumentario que la sostiene. Y he aquí la gran frustración, Balú, para un republicano de pro.
            El que la Fiera muestre que puede prescindir de cualquiera de sus capataces sea papa, primer ministro, rey, alcalde o concejal corruptos, nada más que mostrando sus vergüenzas públicamente; que puede, una vez más, cambiarlo todo para que nada cambie, debería hacernos pensar, al menos como mera hipótesis de trabajo, en aquellos idus de marzo. La Fiera es un monstruo tragantúa que se nutre de nuestra avidez por consumir historias para seguir habitando en nuestro limbo y, constantemente, nos tiene amenazados con la abstinencia y el desahucio. Sus capataces, nuevamente, no nos engañemos, velan por sus intereses.
            Balú, hay mucho indeseable al servicio de la Fiera en puestos claves de nuestra sociedad, es cierto, pero hasta que no la desenmascaremos a ella seguiremos jodidos. Entre tanto, a mí, y demás sufridos proletarios, la tristeza de la infanta, de los miembros de la casa real en porreta por decisión de sus ladinos sastres al servicio de la Fiera (sus desastres, diría yo) de verdad, no me la trae al pairo. Es más, desearía que cada palo aguantase su vela cumpliendo con su pena. Y aunque estoy casi seguro que el fuerte brazo de la Justicia, que es largo, lento y en estos casos bastante aplacable, acabará por desfallecer, espero y deseo que todas estas cosas no caigan en el saco roto; que la sensatez de este pueblo español maduro para la democracia, esta vez, se decante por su derecho a decidir, su derecho a la autodeterminación.
            Feliz día de la República, Balú, que tú, al ser perro y republicano, según la carcunda fascista, tendrás dos motivos para celebrarlo. Yo una vez más, como la solución a la crisis, espero al año que viene.

martes, 5 de marzo de 2013

La caspa de Cospedal.


La caspa de Cospedal.

Las declaraciones de Cospedal sobre el finiquito diferido de Bárcenas, o lo que haya querido decir con su sublime galimatías, son lo de lo más casposo y abochornante que venimos soportando. Doña Dolores de la Mancha, se ha cubierto de gloria una vez más, pero ésta, superando con creces sus anteriores logros. Dice el refrán que se tapa mal la zorra con la cola para expresar la actitud de la persona que da flacas explicaciones o pobres excusas al ser pillada en flagrante falta. Y es verdad que nos podía haber ahorrado el insulto a la inteligencia de su farfullante discurso, que no  la cubre. El lenguaje corporal de doña Dolores denotaba un corrimiento difícil de soportar, produciendo feroces ataques de vergüenza ajena: todo un espectáculo para los sufridos ciudadanos que no dan crédito. Ni lo tienen.

Parece ser que todo se confabula, hasta las noticias sobre la corrupción, para no hablar de lo que hay que hablar. Los 38.500 millones de intereses que el estado Español tiene que pagar salen de los 39.000 millones de los recortes sociales. La corrupción es la consecuencia de la prevaricación que comete, día a día en el mundo, el maldito parné, corrompiendo a políticos, altos funcionarios de las instituciones promovidos democráticamente a dedo y a todo un etc. clientelar, en cascada, de mayor a menor que hunde sus raíces en las entrañas de la sociedad, es decir, de la ciudadanía que es, eso sí, la verdadera culpable de las bellaquerías que sus líderes cometen impregnados por la falta de moralidad y valores, o viceversa si hemos de hacer caso del mensaje de los Escribas y Fariseos. Verbigracia, la cúpula de la Iglesia Católica ¿O ese continuo recurrir a la falta de espiritualidad de la sociedad que ha provocado el materialismo ateo y laico no es la línea de argumentación de la Cátedra de Pedro, actualmente vacante? Claro que Benedicto se ha retirado a rezar, tal vez, harto de ver lo que le rodeaba, a decir de algún maledicto: una curia de pederastas y putañeros extorsionados por una red de chaperos de lujo. Y mal andamos si la reserva espiritual de occidente ha sido corrompida por la lujuria y la  avaricia hasta el punto de provocar la dimisión del Santo Padre que, por supuesto, ha decidido con total libertad. Pero eso sirve para el Papa que  se siente miembro del Cuerpo Místico de Cristo y cree en el dogma de la Comunión de los Santos y en el poder de la oración.

Pero todo se confabula para no hablar de lo que los ciudadanos venimos padeciendo, no sabemos si por ese “sin dios” (materialismo y falta de fe) que critica la Iglesia pía y piadosa, y sus glosadores, o precisamente por nuestra fe en el alienante mensaje de que no queda más remedio, no hay otro camino. Lo cierto es que salvo para unos pocos creyentes, nuestras referencias están borradas y nuestros modelos desprestigiados. Si los ciudadanos aparentemente principales (entiéndase grandes empresarios, élites políticas, altos cargos mundiales)  están bajo sospecha de corrupción cuando no condenados por prevaricación, robo e incluso bajo sospecha de asesinato, es fácil llegar a creerse que no hay otro mundo posible salvo el cielo de Benedicto que, no es por nada, está en entredicho y desprestigiado últimamente a causa de las almas que admite en su seno.

Y entre tanto, alguien les ha contado a los obreros alemanes que ellos están pagando la holgazanería de los obreros del sur. Alguien está contando a los obreros griegos que son los culpables junto con los españoles, lusos, etc. de todo lo que nos está pasando. Por nuestra culpa y nuestros grandes pecados. Cuando nos castigan llevándose las fábricas, nuestras plusvalías, nuestras pensiones, nuestro contrato social algo malo habremos hecho: Agnus Dei, qui Tollis peccata mundi, miserere nobis.
En fin, la muerte de Hessel me hace revivir estos días su “¡Indignaos!”, porque, hoy en día, sin la rabia necesaria, sin la justa cólera no podremos salir adelante.

Soportar el casposo discurso de Doña dolores de la Mancha y los suyos, que no son otros que los mamporreros del poder, estén en las filas que estén o digan estar, es por nuestra culpa: lo reconozco.


El soportar el sibilino discurso de la Iglesia Católica, con sus infumables criptofonías sobre el cuerpo místico,  la comunión de los santos, la transubstanciación, el perdón de los pecados desde Adán a nuestros días y un largo etc., soportarlo e interiorizarlo, con la que está cayendo, es culpa nuestra.

Soportar que se hable de todo menos del drama humano de los desahucios, el paro, la pobreza que nos atrapa día a día, de nuestro dinero que se emplea para pagar ladrones y especuladores que no otra cosa son los que manejan los mercados, es nuestra culpa.

Un primer paso para hablar de lo nuestro donde hay que hablar sería que, si nuestros políticos no se hacen eco de verdad de todo esto por que no pueden o no les dejan, o simplemente defienden sus intereses y no los nuestros, que dimitan antes de que los defenestremos de forma metafórica, por supuesto. Y los ladrones a la cárcel, que como dijo el monarca, nadie debe estar por encima de la ley. Bueno, menos él, que para lo que le queda al hombre no le vamos a cambiar el paso. De lo del Rey, no lo dudo, ya que no él, somos todos responsables.


Si dejamos que nos escriban el discurso vamos mal. La caspa pica que enciende, al principio, después, ni la notas.