viernes, 3 de enero de 2014

Pesadilla con Rajoy la noche vieja del 2013 al 2014

La otra noche, ya de regreso en casa tras el consabido cotillón (nos habían dado dos veces las uvas), quedé atrapado en una especie de duermevela y se me apareció Rajoy con esa cara de enfado-sorpresa con la que le sacan últimamente algunos medios no adeptos. El caso es que el sueño, la pesadilla, consistía en que no me podía dormir rodeado de caretos de Mariano a diestro y siniestro. Hice lo que pude recurriendo a las técnicas de relajación rescatadas de mis antiguos pinitos en viajes astrales con Lobsan Rampa, pero no había manera de dormirse ni sacar mi alma de este cuerpo pecador. En realidad, como digo, estaba durmiendo y soñando agitadamente hasta tal punto que Rosamary (-me dijo) intentó despertarme varias veces al oírme discutir y gritar ¡socorro! Al final, al parecer más sereno, intenté dialogar con el espectro en mi extraña duermevela. A la mañana siguiente, el día uno, me encontraba resacoso, cosa rara en mí porque hace casi treinta años que no pruebo el alcohol, y con la mente muy turbia. Miré la mesilla por ver la hora y cuál no sería mi asombro al ver al lado de la lámpara una botella medio vacía de Sidra-Champán El Gaitero y el consabido vaso sidrero que compré en Asturias hace tiempo. En realidad no me extrañó tanto (pero, cómo me gusta decir “cuál no sería mi asombro”) y en mi fuero interno tuve una especie de revelación (aunque estaría bien utilizada, no digo epifanía); cogí lápiz y papel siguiendo las recomendaciones de mi primo Xabier, paraguayo y psicoanalista, y apunté como un autómata el sueño de la Noche vieja del 2013 al 2014. No consigo averiguar si este monólogo fue en estado de vigilia bajo los efectos de la bebida, a la vista de las pruebas, o que, sonámbulo, viviendo la brutal pesadilla me tuve que echar nuevamente a la bebida, tras largos años de abstinencia, para olvidar. De todas las maneras, renuevo mis votos: llevo casi setenta y dos horas sin beber. Transcribo pues mi onírico y desconcertante soliloquio ante todo, por intentar explicarme cómo yo, persona morigerada al extremo, puedo hablar con tanto desparpajo a una autoridad aunque sea en sueños, de manera tan panfletaria y con tan poco sentido común. 
              “Don Rajoy:
            Antes que nada permítame que le desee un feliz 2014 en tanto que lo imagino pidiéndole al Altísimo que pase de Ud. este cáliz y que, esta vez, sea oída su súplica. Yo de no medir un metro sesenta mal medido, se lo concedería por ser su voluntad que en este caso coincide con la mía. Así que por mí ya lo sabe: puede cerrar el garito e irse con la poca dignidad que le queda. Sí no es así, retiro mis parabienes de año nuevo y a ver como no se atraganta con algún marisco de Galicia, que los hay honrados como en todas partes. “Faltaría más; como no podría ser de otra manera”.  Ya ve, de Ud., no se ofenda, que no me gusta casi nada, me gustan sus coletillas, las de sus discursos. ¡Son tan monas!  
            Por el registro “diferido” de la sede del PP que ha ordenado el juez Ruz, según las explicaciones en el lenguaje galimatías que emplean los dirigentes de su partido y usted mismo, barrunto que debe de ser verdad lo que sospechamos todos: que hay corrupción hasta las trancas y que por mucha cara de cabreada perplejidad que ponga cuando se le pregunta por el asunto, Sr. Presidente, ya nadie le cree. Otra cosa es que haya quien lo comprenda y aplauda en su fuero interno puesto que él, de estar en su situación, haría lo mismo: mentir y callar que esto mucho no puede durar. A esto le han llamado sus incondicionales tiralevitas el sabio manejo del tempo político. Burla burlando van dos por delante, años de legislatura, y estamos ahítos de tanto diferimiento gubernamental; de tanta recuperación económica en diferido y tanta solución al paro en superdiferido.
            Lo grave es que no sé si podremos aguantar dos años más, que añadidos a los dos últimos de la pasada legislatura de don Joseluís, en lo tocante a la necia política de dar el pan de los hijos a los perros (parafraseando a aquel hijo que -quizás por serlo del hombre- fuera traicionado por su propio padre celestial al aceptarlo como chivo expiatorio de los pecados de un pueblo que no tenía ningún interés en dejar de pecar); sí, digo de los perros, que no se merecen otro adjetivo; años añadidos, digo también, pueden dejarnos en la más absoluta indigencia moral y material. Recuerde si no, en la pasada legislatura la reforma del artículo 135 de la Constitución al dictado y con su anuencia, o en ésta, la claudicación ante la Troyca pidiendo el rescate bancario (que no es un recate como todos los demás, es en “diferido”) que nos pone el dogal al cuello a todos los que no decidamos suicidarnos, autodefenestrándonos, como vine siendo habitual a lo largo de esta legislatura en personas que enferman porque España les hiela el corazón viendo el comportamiento de los padres de la patria. Y no digo dos españas como el poeta, ya que españa no hay más que una, Don Mariano, tal y como sentenció el enano malvado, y como se encargó de sancionar el actual jefe del estado a través del llamado consenso constitucional: ¡cómo te pases de la raya te doy un tejerazo! (Ud., más sutil, da tijeretazos). La otra españa, se fundió en el mal llamado consenso, mejor consenso lotófago, con el que, a cambio de renunciar a una, ya de por sí, flaca memoria tras años de represión, nos dejaron soñar un mundo mejor; olvidando también que la democracia se conquista, como a tu pareja, día a día y no solo votando cada cuatro años. No quiero abrumarle Don Mariano con la anterior figura retórica ni abrumarme imaginando a Vuesa Merced…
            Y es que mentarles a Uds. la memoria es como mentarles la bicha. Ponerlos simplemente delante de lo que dijeron ayer o hace un mes, les saca de quicio: no se puede mentir tanto y de tantas cosas sin que al final no te enronen tus mentiras. Sus promesas están hechas sin ánimo de ser cumplidas pues nos creen tontos o narcotizados, que es peor; porque no se puede ser tan tonto como para renovar la confianza en ustedes día tras día, legislatura tras legislatura: hay que estar narcotizado.
            No sé si es consciente, Don Mariano, de a quien sirve y a quien debería servir; sí, no me ponga esa carica de cabreada perplejidad que le sale tan mal; lo suyo es puro teatro del malo, pues carece del necesario verismo. Fíjese, verismo, apariencia real. Miente descaradamente llamando a las cosas por otro nombre… Despido diferido, revalorización de las pensiones sin tener como referencia el IPC, sanidad pública sostenible, mejora de la educación pública… Cuando en realidad (según se dice por ahí cada vez más) lo que se esconde detrás de todo esto es corrupción; que ni las pensiones ni los sueldos suben; que el dinero de la educación pública se va a la concertada; que la sanidad se está vendiendo a precio de saldo a los amigos convirtiéndose en otro desastre nacional; que lo que ha bajado no es el paro sino las personas apuntadas al desempleo por mecanismos prolijos de explicar y fáciles de adivinar; que en las contabilidades de bancos o entidades financieras siguen figurando activos inflados (el precio de sus pisos construidos o por construir, de sus terrenos a medio o sin edificar, etc.) que si se contabilizasen al justiprecio del mercado real correrían los impositores a sacar su dinero; que la banca saneadísima, al parecer no tiene el dinero que se le ha confiado y si lo tiene, ¿porqué tenemos que financiarla todos los europeos, mucho más españoles, portugueses y griegos por supuesto, con unos intereses leoninos por un dinero que nos presta (al estado) por ejemplo, al 5% siendo que previamente se lo hemos prestado todos los europeos (el BCE) al 0.5 %?; que por mucho que adelgace la prima de riesgo esa, el mal está hecho y varias generaciones de españoles van a pagar lo que Uds. no han sabido ni querido defender.
            La crisis, Marianete (perdón es que ya estoy un poco beodo, es mi segunda copa de Sidra-Champán El Gaitero esta noche y ya le hablo de tú a todo el mundo), es vuestra excusa pero con ella se ocultan muchas verdades sangrantes que los ciudadanos de este país olvidan escándalo tras escándalo, desahucio tras desahucio, suicidio tras suicidio, como se olvidaron de todos los asesinatos e innumerables atropellos que la gente de tu calaña perpetró junto al enano malvado aquel durante los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado. Que no lo hizo solo, ¡eh! Me gustaría, Marianejo, que cuando mueras, cuando te llegue la hora (por una de esas burlas del destino), sea tu mentor, también en el infierno, ese Don José María del demonio y que te siga dando verdascazos ad aeternum. Es lo mínimo. No obstante, me temo, tendrás suerte y el eterno castigo te lo ahorrarás. Como me temo también que en 2014 las mentiras de tu gobierno y tu partido seguirán siendo en diferido, es decir, previamente grabadas y enlatadas para su conservación y uso según convenga. No hay más, así es la rosa, perdón, la gaviota.
            Lo que si deseo para este año 2014 con toda mi alma es que, de una vez por todas, esta inmensa mayoría silenciosa que por callar otorga y todos los demás, impenitentes lotófagos, recomponiendo las memorias diferentes y diversas, unamos nuestras manos, dirigiéndonos con firmeza hacia las naves que nos conduzcan definitivamente a la olvidada Ítaca.
¡Salud y república!

P.E.:
Por favor, felicite el año nuevo de mi parte a don Joseluís, le será a Ud. más fácil coincidir con él. 
   ¡Vete a la mierda, Mariano!” 

Realmente, preocupado me quedo con el pernicioso efecto que produce el alcohol en mí. No lo recordaba. Las imágenes terroríficas (debe de ser una especie de delirium tremens) y las panfletarias palabras (espero que impronunciadas) que brotaron de mi mente ante el ataque espectral, me reafirman en la voluntad de no volver a beber y hacer ese curso de Yoga Chákrico, promoción especial para colegiados. Debo de tener los siete chakras hechos un asco; formando una columna salomónica, vamos; sobre todo, el de la coronilla. Que el buen rollo, el amor y la paz os deslicen por el tobogán del orgasmo infinito. Amén. 

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