La otra noche, ya de
regreso en casa tras el consabido cotillón (nos habían dado dos veces las uvas),
quedé atrapado en una especie de duermevela y se me apareció Rajoy con esa cara
de enfado-sorpresa con la que le sacan últimamente algunos medios no adeptos.
El caso es que el sueño, la pesadilla, consistía en que no me podía dormir
rodeado de caretos de Mariano a diestro y siniestro. Hice lo que pude
recurriendo a las técnicas de relajación rescatadas de mis antiguos pinitos en
viajes astrales con Lobsan Rampa, pero no había manera de dormirse ni sacar mi
alma de este cuerpo pecador. En realidad, como digo, estaba durmiendo y soñando
agitadamente hasta tal punto que Rosamary (-me dijo) intentó despertarme varias
veces al oírme discutir y gritar ¡socorro! Al final, al parecer más sereno,
intenté dialogar con el espectro en mi extraña duermevela. A la mañana
siguiente, el día uno, me encontraba resacoso, cosa rara en mí porque hace casi
treinta años que no pruebo el alcohol, y con la mente muy turbia. Miré la
mesilla por ver la hora y cuál no sería mi asombro al ver al lado de la lámpara
una botella medio vacía de Sidra-Champán El Gaitero y el consabido vaso sidrero
que compré en Asturias hace tiempo. En realidad no me extrañó tanto (pero, cómo
me gusta decir “cuál no sería mi asombro”) y en mi fuero interno tuve una
especie de revelación (aunque estaría bien utilizada, no digo epifanía); cogí
lápiz y papel siguiendo las recomendaciones de mi primo Xabier, paraguayo y
psicoanalista, y apunté como un autómata el sueño de la Noche vieja del 2013 al
2014. No consigo averiguar si este monólogo fue en estado de vigilia bajo los
efectos de la bebida, a la vista de las pruebas, o que, sonámbulo, viviendo la
brutal pesadilla me tuve que echar nuevamente a la bebida, tras largos años de
abstinencia, para olvidar. De todas las maneras, renuevo mis votos: llevo casi
setenta y dos horas sin beber. Transcribo pues mi onírico y desconcertante soliloquio
ante todo, por intentar explicarme cómo yo, persona morigerada al extremo,
puedo hablar con tanto desparpajo a una autoridad aunque sea en sueños, de
manera tan panfletaria y con tan poco sentido común.
“Don Rajoy:
Antes que nada permítame que le
desee un feliz 2014 en tanto que lo imagino pidiéndole al Altísimo que pase de
Ud. este cáliz y que, esta vez, sea oída su súplica. Yo de no medir un metro
sesenta mal medido, se lo concedería por ser su voluntad que en este caso
coincide con la mía. Así que por mí ya lo sabe: puede cerrar el garito e irse
con la poca dignidad que le queda. Sí no es así, retiro mis parabienes de año
nuevo y a ver como no se atraganta con algún marisco de Galicia, que los hay
honrados como en todas partes. “Faltaría más; como no podría ser de otra
manera”. Ya ve, de Ud., no se ofenda,
que no me gusta casi nada, me gustan sus coletillas, las de sus discursos. ¡Son
tan monas!
Por el registro “diferido” de la
sede del PP que ha ordenado el juez Ruz, según las explicaciones en el lenguaje
galimatías que emplean los dirigentes de su partido y usted mismo, barrunto que
debe de ser verdad lo que sospechamos todos: que hay corrupción hasta las
trancas y que por mucha cara de cabreada perplejidad que ponga cuando se le
pregunta por el asunto, Sr. Presidente, ya nadie le cree. Otra cosa es que haya
quien lo comprenda y aplauda en su fuero interno puesto que él, de estar en su situación,
haría lo mismo: mentir y callar que esto mucho no puede durar. A esto le han
llamado sus incondicionales tiralevitas el sabio manejo del tempo político. Burla
burlando van dos por delante, años de legislatura, y estamos ahítos de tanto diferimiento gubernamental; de tanta recuperación económica en diferido y tanta solución
al paro en superdiferido.
Lo grave es que no sé si podremos
aguantar dos años más, que añadidos a los dos últimos de la pasada legislatura
de don Joseluís, en lo tocante a la necia política de dar el pan de los hijos a
los perros (parafraseando a aquel hijo que -quizás por serlo del hombre- fuera
traicionado por su propio padre celestial al aceptarlo como chivo expiatorio de
los pecados de un pueblo que no tenía ningún interés en dejar de pecar); sí,
digo de los perros, que no se merecen otro adjetivo; años añadidos, digo
también, pueden dejarnos en la más absoluta indigencia moral y material.
Recuerde si no, en la pasada legislatura la reforma del artículo 135 de la Constitución al dictado y con su anuencia, o en ésta, la claudicación ante la
Troyca pidiendo el rescate bancario (que no es un recate como todos los demás,
es en “diferido”) que nos pone el dogal al cuello a todos los que no decidamos
suicidarnos, autodefenestrándonos, como vine siendo habitual a lo largo de esta
legislatura en personas que enferman porque España les hiela el corazón viendo
el comportamiento de los padres de la patria. Y no digo dos españas como el
poeta, ya que españa no hay más que una, Don Mariano, tal y como sentenció el enano
malvado, y como se encargó de sancionar el actual jefe del estado a través del
llamado consenso constitucional: ¡cómo te pases de la raya te doy un tejerazo!
(Ud., más sutil, da tijeretazos). La otra españa, se fundió en el mal llamado
consenso, mejor consenso lotófago, con el que, a cambio de renunciar a una, ya
de por sí, flaca memoria tras años de represión, nos dejaron soñar un mundo
mejor; olvidando también que la democracia se conquista, como a tu pareja, día
a día y no solo votando cada cuatro años. No quiero abrumarle Don Mariano con
la anterior figura retórica ni abrumarme imaginando a Vuesa Merced…
Y es que mentarles a Uds. la memoria
es como mentarles la bicha. Ponerlos simplemente delante de lo que dijeron ayer
o hace un mes, les saca de quicio: no se puede mentir tanto y de tantas cosas
sin que al final no te enronen tus mentiras. Sus promesas están hechas sin
ánimo de ser cumplidas pues nos creen tontos o narcotizados, que es peor;
porque no se puede ser tan tonto como para renovar la confianza en ustedes día
tras día, legislatura tras legislatura: hay que estar narcotizado.
No sé si es consciente, Don Mariano,
de a quien sirve y a quien debería servir; sí, no me ponga esa carica de
cabreada perplejidad que le sale tan mal; lo suyo es puro teatro del malo, pues
carece del necesario verismo. Fíjese, verismo, apariencia real. Miente descaradamente
llamando a las cosas por otro nombre… Despido diferido, revalorización de las
pensiones sin tener como referencia el IPC, sanidad pública sostenible, mejora
de la educación pública… Cuando en realidad (según se dice por ahí cada vez
más) lo que se esconde detrás de todo esto es corrupción; que ni las pensiones
ni los sueldos suben; que el dinero de la educación pública se va a la
concertada; que la sanidad se está vendiendo a precio de saldo a los amigos
convirtiéndose en otro desastre nacional; que lo que ha bajado no es el paro
sino las personas apuntadas al desempleo por mecanismos prolijos de explicar y
fáciles de adivinar; que en las contabilidades de bancos o entidades
financieras siguen figurando activos inflados (el precio de sus pisos construidos
o por construir, de sus terrenos a medio o sin edificar, etc.) que si se
contabilizasen al justiprecio del mercado real correrían los impositores a
sacar su dinero; que la banca saneadísima, al parecer no tiene el dinero que se
le ha confiado y si lo tiene, ¿porqué tenemos que financiarla todos los
europeos, mucho más españoles, portugueses y griegos por supuesto, con unos
intereses leoninos por un dinero que nos presta (al estado) por ejemplo, al 5%
siendo que previamente se lo hemos prestado todos los europeos (el BCE) al 0.5
%?; que por mucho que adelgace la prima de riesgo esa, el mal está hecho y
varias generaciones de españoles van a pagar lo que Uds. no han sabido ni
querido defender.
La crisis, Marianete (perdón es que
ya estoy un poco beodo, es mi segunda copa de Sidra-Champán El Gaitero esta
noche y ya le hablo de tú a todo el mundo), es vuestra excusa pero con ella se
ocultan muchas verdades sangrantes que los ciudadanos de este país olvidan
escándalo tras escándalo, desahucio tras desahucio, suicidio tras suicidio,
como se olvidaron de todos los asesinatos e innumerables atropellos que la
gente de tu calaña perpetró junto al enano malvado aquel durante los cuarenta y
los cincuenta del siglo pasado. Que no lo hizo solo, ¡eh! Me gustaría, Marianejo,
que cuando mueras, cuando te llegue la hora (por una de esas burlas del destino),
sea tu mentor, también en el infierno, ese Don José María del demonio y que te
siga dando verdascazos ad aeternum. Es lo mínimo. No obstante, me temo, tendrás
suerte y el eterno castigo te lo ahorrarás. Como me temo también que en 2014
las mentiras de tu gobierno y tu partido seguirán siendo en diferido, es decir,
previamente grabadas y enlatadas para su conservación y uso según convenga. No
hay más, así es la rosa, perdón, la gaviota.
Lo que si deseo para este año 2014
con toda mi alma es que, de una vez por todas, esta inmensa mayoría silenciosa
que por callar otorga y todos los demás, impenitentes lotófagos, recomponiendo las memorias diferentes
y diversas, unamos nuestras manos, dirigiéndonos con
firmeza hacia las naves que nos conduzcan definitivamente a la olvidada Ítaca.
¡Salud y república!
P.E.:
Por favor,
felicite el año nuevo de mi parte a don Joseluís, le será a Ud. más fácil
coincidir con él.
¡Vete a la mierda, Mariano!”
Realmente, preocupado
me quedo con el pernicioso efecto que produce el alcohol en mí. No lo
recordaba. Las imágenes terroríficas (debe de ser una especie de delirium
tremens) y las panfletarias palabras (espero que impronunciadas) que brotaron
de mi mente ante el ataque espectral, me reafirman en la voluntad de no volver
a beber y hacer ese curso de Yoga Chákrico, promoción especial para colegiados.
Debo de tener los siete chakras hechos un asco; formando una columna salomónica,
vamos; sobre todo, el de la coronilla. Que el buen rollo, el amor y la paz os
deslicen por el tobogán del orgasmo infinito. Amén.


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