Educación para
la Ciudadanía o el Ripada; estado o planes de pensiones.
Nuevamente
nos llegan los expertos con la cantinela de los planes de pensiones,
amenazándonos con lo que puede y no puede hacer el Estado. Nuevamente a las
zorras se les pone a cuidar el corral pidiéndoles asesoramiento de cómo protegerlo
contra su afán raposo. El Estado, que somos todos, no debería de servir al
interés de los poderosos, es más, tendría que prever los intentos de saqueo de
esa especie predadora insaciable. Los gobiernos en España, los últimos mucho
más, han estado y están a todo, menos al servicio de la patria que llena sus
bocazas mentirosas; a todo, menos a la defensa del Estado que somos todos.
Para
la carcunda en este país, de siempre, nombrar la educación ciudadana, ha sido
mentar La Bicha. No es de extrañar pues, que el nombre de aquella asignatura haya concitado tantos odios. Hay que ser poco
observador para no darse cuenta que lo que se pretende desde esa clase
opulenta, corruptora y corrupta, y sus esbirros, es que la ciudadanía no tenga
educación, no tenga conciencia de si misma, de sus derechos y obligaciones. Uno
de sus argumentos esgrimidos contra esta educación fue que, en realidad, era un adoctrinamiento
enfrentado a valores morales incontestables; lapsus evidente de los que
defienden a ultranza la doctrina y adoctrinamiento del Ripalda o su versión
actual, lleno de enseñanzas, por cierto, que invitan a pensar libremente y sin
dogmatismos.
Pues
bien. Por burdo que sea lo que están haciendo, los desinformadores profesionales
tienen gran audiencia entre una ciudadanía dispuesta a oír los cantos de sirena
que le comen la oreja, que le hablan al deseo. Y aquí están de nuevo
contándonos su dogma del ultraliberalismo que preconiza la desaparición del Estado, en pro de la una especie de ley natural que regula los mercados,
expresión máxima de la Nueva Humanidad Libre. Con perdón de los libertarios, un
Anarcocapitalismo; con perdón de los creyentes, la Teología del Becerro de Oro
(lo de perdón es retórico como vuestras sutiles mentes habrán colegido).
Bueno,
chicos, hay que hacerse un plan de pensiones para el futuro. Nuestros ahorros
estarán a buen recaudo. ¿O no?
Manuel Marteles
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