domingo, 15 de septiembre de 2013

Elección de la sede de los JJOO 2020.

            Por qué será que no me entristece en absoluto la eliminación de Madrid. Es más, la he recibido con alivio. No seguí la noticia adrede, pues me niego a que determinados eventos deportivos sean de mi incumbencia. La política (mal llamada política: es el poder) en este país, siempre ha utilizado el deporte espectáculo como el circo y el pan los romanos, para mantener distraída a la plebe, ajena a los asuntos que considera, no son de su incumbencia; es decir, la política (de polis), esta vez bien llamada. He dicho a propósito determinados eventos deportivos (por eventos y por deportivos) porque esa expresión encierra gran parte de la miseria humana de la inmensa mayoría de los políticos sistémicos de este país. Los grandes eventos como ocasión para llenar los bolsillos de gente lista y adepta, que devuelve el favor con creces, son una imagen deplorable por lo ofensiva para la inteligencia del censado y por lo gravosa a la economía de la patria que llena las bocazas de todos esos sinvergüenzas, reos de alta traición, cómplices del terrorismo financiero.
            Es por eso por lo que no me entristece la noticia de la frustración de Madrid. Los tejemanejes que hay alrededor de los deportes espectáculo desvirtúan cualquier aspecto positivo, que los hay, de estos esparcimientos colectivos. La cantidad de buitres y otras especies carroñeras alrededor de todo esto merecerían un estudio exhaustivo por parte de la hacienda pública y la Fiscalía Anticorrupción con el incondicional apoyo de todos los poderes del Estado. No sé por qué barrunto que los resultados de una investigación a fondo serían sorprendentemente provechosos para las arcas del estado y la moralidad pública.
            Los recovecos que el dinero ganado fácilmente, sin esfuerzo, producto de la especulación, la droga, la corrupción y otras lindezas que soy incapaz de imaginar; los recovecos, digo, donde se esconde son de lo más variado. Los paraísos fiscales está claro que están ahí, aunque solo asoman a la palestra de vez en cuando y como del iceberg, visualizamos lo de arriba. El deporte espectáculo no es ajeno, es evidente, a las cuentas poco claras y al manejo de fondos públicos sin ningún tipo de control y transparencia. Las lindezas que se han oído y se han hecho decir a los voceros y mangarrianes del poder sobre los miembros del COI son ilustrativas de una realidad corrupta de la que solo se habla por terceros y cuando no se ha sido favorecido lindamente.
            Por otra parte el patrioterismo palurdo exhibido estos días por la plebe del Frente de Juventudes y sus mayores, me provoca desazón hasta la nausea; sí, ver por quien somos representados y lo peor, quien rige nuestros destinos. En un ataque de indignación llegué a decirme: ¡que se joda la Botella! Tonto de mí. Los jodidos somos la inmensa mayoría de españoles que la soportamos a ella llenando sus arcas y las de sus amos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario