Elección de la sede de los JJOO 2020.
Por
qué será que no me entristece en absoluto la eliminación de Madrid. Es más, la
he recibido con alivio. No seguí la noticia adrede, pues me niego a que
determinados eventos deportivos sean de mi incumbencia. La política (mal
llamada política: es el poder) en este país, siempre ha utilizado el deporte
espectáculo como el circo y el pan los romanos, para mantener distraída a la
plebe, ajena a los asuntos que considera, no son de su incumbencia; es decir,
la política (de polis), esta vez bien llamada. He dicho a propósito
determinados eventos deportivos (por eventos y por deportivos) porque esa
expresión encierra gran parte de la miseria humana de la inmensa mayoría de los
políticos sistémicos de este país. Los grandes eventos como ocasión para llenar
los bolsillos de gente lista y adepta, que devuelve el favor con creces, son
una imagen deplorable por lo ofensiva para la inteligencia del censado y por lo
gravosa a la economía de la patria que llena las bocazas de todos esos
sinvergüenzas, reos de alta traición, cómplices del terrorismo financiero.
Es
por eso por lo que no me entristece la noticia de la frustración de Madrid. Los
tejemanejes que hay alrededor de los deportes espectáculo desvirtúan cualquier
aspecto positivo, que los hay, de estos esparcimientos colectivos. La cantidad
de buitres y otras especies carroñeras alrededor de todo esto merecerían un
estudio exhaustivo por parte de la hacienda pública y la Fiscalía Anticorrupción con el incondicional apoyo de todos los poderes del Estado. No
sé por qué barrunto que los resultados de una investigación a fondo serían
sorprendentemente provechosos para las arcas del estado y la moralidad pública.
Los
recovecos que el dinero ganado fácilmente, sin esfuerzo, producto de la
especulación, la droga, la corrupción y otras lindezas que soy incapaz de
imaginar; los recovecos, digo, donde se esconde son de lo más variado. Los
paraísos fiscales está claro que están ahí, aunque solo asoman a la palestra de
vez en cuando y como del iceberg, visualizamos lo de arriba. El deporte
espectáculo no es ajeno, es evidente, a las cuentas poco claras y al manejo de
fondos públicos sin ningún tipo de control y transparencia. Las lindezas que se
han oído y se han hecho decir a los voceros y mangarrianes del poder sobre los miembros del COI son ilustrativas
de una realidad corrupta de la que solo se habla por terceros y cuando no se ha
sido favorecido lindamente.
Por
otra parte el patrioterismo palurdo exhibido estos días por la plebe del Frente
de Juventudes y sus mayores, me provoca desazón hasta la nausea; sí, ver por quien
somos representados y lo peor, quien rige nuestros destinos. En un ataque de
indignación llegué a decirme: ¡que se joda la Botella! Tonto de mí. Los jodidos
somos la inmensa mayoría de españoles que la soportamos a ella llenando sus arcas
y las de sus amos.

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